Historia

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En el año 1520, Hernando de Magallanes divisó por primera vez estas tierras, tras cruzar el estrecho que hoy lleva su nombre. Se encontró con un litoral resquebrajado y de altísimos cerros, que hoy conocemos como Aysén, y que bautizó como “Tierras de diciembre”. Tres décadas más tarde, el conquistador español Pedro de Valdivia envió una expedición al mando de Francisco de Ulloa. Éste fue el primer navegante en desembarcar en estas tierras australes. Pero, lo que a sus ojos parecía un territorio salvaje, agreste, frío y virgen, ya estaba habitado. Allí moraban distintas tribus indígenas. En la parte continental, al norte del Estrecho de Magallanes, se asentaban los tehuelches o patagones, grandes cazadores nómades, de ojos rasgados, cuerpos robustos y piel oscura.

Se desplazaban a pie por largas distancias, ya que aún no dominaban el caballo. Con arcos, flechas y boleadoras, fabricadas por ellos mismos, cazaban guanacos, ñandúes, y huemules para alimentarse. En las costas más australes de Aysén habitaban los alacalufes, tribus canoeras que se denominaban a sí mismos como kaweskar. Más al norte, canoeros de costumbres similares y conocidos como chonos, poblaban las islas que hoy conocemos como Guaitecas. Su base alimenticia era principalmente marítima. Obtenían sus víveres cazando, pescando y mariscando en las frías aguas australes por las que se desplazaban. Lo hacían en rústicas y primitivas canoas de cortezas de árboles, preferentemente de coigües. Siglos más tarde empezaron a construir sus canoas con troncos ahuecados. Siempre llevaban un fuego encendido dentro de éstas; y las mujeres eran las encargadas de cuidarlo.

En los siglos posteriores al descubrimiento de Aysén, su historia estuvo marcada por la presencia de expediciones de distinto tipo. Primero, por misiones religiosas, como la del padre José García Alsué, quien entre los años 1766 y 1767 recorrió las tierras de Palena al sur. Posteriormente, se iniciaron las exploraciones científicas en la zona, como las encabezadas por el piloto José de Moraleda y Montero, quien a fines del siglo XVIII hizo el primer levantamiento cartográfico de Chiloé y Palena. Después vendrían Robert Fitz-Roy y Charles Darwin, quienes entre los años 1831 y 1836 recorrieron Australia, Nueva Zelandia y las costas de Sudamérica, desde Galápagos hasta Tierra del Fuego. Realizaron importantes y detalladas observaciones científicas de la Región de Aysén. Luego del viaje de Robert Fitz-Roy, la Marina Chilena realizó su primera exploración a cargo del teniente Francisco Hudson que naufragó y murió en la expedición. En 1870 la Armada encargó la misión al capitán Enrique Simpson el reconocimiento de la costa occidental de la Patagonia con el objetivo encontrar una entrada hacia los valles interiores, donde descubrió el valle del río Simpson.

Durante la época de la Guerra del Pacifico, Chile y Argentina firmaron un tratado fijando el limite binacional en la línea de las cumbres más altas y la divisoria continental de aguas. Debido a la compleja geografía de la región se hizo necesario recurrir a un arbitraje a cargo de la monarquía inglesa, para ello el Estado chileno contrató los servicios del científico alemán, Hans Steffens, para realizar un reconocimiento completo de la zona durante los años 1892 y 1902 y cuyos aportes permitieron desarrollar la cartografía de esta zona austral que contribuyó a su posterior colonización.

Luego de que quedarán definidos los limites, el Estado Chileno entrega grandes extensiones de terrenos en concesión a empresas ganaderas. Se realizaron tres concesiones importantes:

Sociedad Industrial de Aysén (SIA) que se estableció en los valles de Aysén, Simpson y Mañihuales. Esta fue la más exitosa de las empresas, además de crear caminos entre sus instalaciones, creó una ruta comercial entre Puerto Aysén y Puerto Montt.

Anglo-Chilean Pastoral Co. Esta compañía se estableció en la zona del río Cisnes y tuvo un éxito relativo.

Sociedad Explotadora del Baker. Esta empresa se instaló en la zona sur y debido a la complejidad del terreno y otras dificultades, quebró al poco tiempo. 

Simultáneamente mientras las empresas ganaderas se instalaron y comenzaron a trabajar, inició la colonización espontanea de parte de chilenos e hijos de chilenos que vivieron años en Argentina. La gran mayoría de estos pioneros provenían originalmente del centro-sur de Chile, que posterior al laudo arbitral, se desplazaron hacia lo que hoy se conoce como la región de Aysén. Muchos se asentaron en el valle Simpson (en las cercanías de Coyhaique), y la cuenca del Lago General Carrera, donde se establecieron los poblados de Puerto Ingeniero Ibáñez en 1905 y Chile Chico en 1919, posterior a lo que se conoció como la “Guerra de Chile Chico”.

La Guerra de Chile Chico se inició debido a que los pioneros ocuparon terrenos que fueron arrendados al poblador sueco Carlos Von Flack, siendo que éstos ya habían sido habitados por colonos. Von Flack, hizo un llamado a las autoridades para desalojar a los pobladores, los que se organizaron para evitar el desalojo, liderados por Antolín Silva Ormeño (llamado general por los pioneros). Debido a una orden judicial, se envió una tropa de carabineros para sacar a los pobladores y esto desató el conflicto donde fallecieron tres carabineros, haciendo que el resto se retirara del lugar del suceso.

Durante esa época se fundó la localidad de Balmaceda en el año 1917, que fue el asentamiento más importante durante el primer cuarto del siglo pasado.

Los colonos abrieron rutas y despejaron terrenos a través de la quema los bosques, lo que causó gigantescos incendios que duraron años y donde se quemó mucho del bosque nativo, todo para poder tener sus animales y cultivos. Estos terrenos originalmente fueron entregados a las Estancias Ganaderas, luego de los conflictos entre las estancias y los pobladores, el Estado decide apoyar a los pioneros regularizando las situaciones y extendiendo su presencia por medio de variadas iniciativas. En el año 1927, el presidente Carlos Ibáñez de Campo creó el Territorio de Aysén y nombró como intendente al general José Luis Marchant, quien en ese tiempo era coronel. Luego de diez años, esta zona paso a ser una provincia más de Chile y es el Estado el que comienza a dictar políticas para fomentar y normar la ocupación del territorio. Así, se comenzó a formar el Aysén que conocemos hoy.

Si te interesa ahondar más en la historia y colonización espontánea te invitamos ver el siguiente link

En el año 1520, Hernando de Magallanes divisó por primera vez estas tierras, tras cruzar el estrecho que hoy lleva su nombre. Se encontró con un litoral resquebrajado y de altísimos cerros, que hoy conocemos como Aysén, y que bautizó como “Tierras de diciembre”. Tres décadas más tarde, el conquistador español Pedro de Valdivia envió una expedición al mando de Francisco de Ulloa. Éste fue el primer navegante en desembarcar en estas tierras australes. Pero, lo que a sus ojos parecía un territorio salvaje, agreste, frío y virgen, ya estaba habitado. Allí moraban distintas tribus indígenas. En la parte continental, al norte del Estrecho de Magallanes, se asentaban los tehuelches o patagones, grandes cazadores nómades, de ojos rasgados, cuerpos robustos y piel oscura.

Se desplazaban a pie por largas distancias, ya que aún no dominaban el caballo. Con arcos, flechas y boleadoras, fabricadas por ellos mismos, cazaban guanacos, ñandúes, y huemules para alimentarse. En las costas más australes de Aysén habitaban los alacalufes, tribus canoeras que se denominaban a sí mismos como kaweskar. Más al norte, canoeros de costumbres similares y conocidos como chonos, poblaban las islas que hoy conocemos como Guaitecas. Su base alimenticia era principalmente marítima. Obtenían sus víveres cazando, pescando y mariscando en las frías aguas australes por las que se desplazaban. Lo hacían en rústicas y primitivas canoas de cortezas de árboles, preferentemente de coigües. Siglos más tarde empezaron a construir sus canoas con troncos ahuecados. Siempre llevaban un fuego encendido dentro de éstas; y las mujeres eran las encargadas de cuidarlo.

En los siglos posteriores al descubrimiento de Aysén, su historia estuvo marcada por la presencia de expediciones de distinto tipo. Primero, por misiones religiosas, como la del padre José García Alsué, quien entre los años 1766 y 1767 recorrió las tierras de Palena al sur. Posteriormente, se iniciaron las exploraciones científicas en la zona, como las encabezadas por el piloto José de Moraleda y Montero, quien a fines del siglo XVIII hizo el primer levantamiento cartográfico de Chiloé y Palena. Después vendrían Robert Fitz-Roy y Charles Darwin, quienes entre los años 1831 y 1836 recorrieron Australia, Nueva Zelandia y las costas de Sudamérica, desde Galápagos hasta Tierra del Fuego. Realizaron importantes y detalladas observaciones científicas de la Región de Aysén. Luego del viaje de Robert Fitz-Roy, la Marina Chilena realizó su primera exploración a cargo del teniente Francisco Hudson que naufragó y murió en la expedición. En 1870 la Armada encargó la misión al capitán Enrique Simpson el reconocimiento de la costa occidental de la Patagonia con el objetivo encontrar una entrada hacia los valles interiores, donde descubrió el valle del río Simpson.